Poder y Derecho

el

“Cualquier poder público puede hacer LO QUE QUIERA, dentro de la Constitución y las Leyes.” Maikel Moreno, 2017.

Casualmente, justamente en el 5:25 del video que, espero, hayas observado con atención, se te presenta una clara prueba de lo que separa al Poder del Derecho. Notarás que primero va el Poder y luego va el Derecho, pues como quiera que el Magistrado Maikel Moreno, Presidente del Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela (TSJ) ha pronunciado, la libertad se está mirando al revés.  Excelsa metida de pata a mí parecer, pues ha dejado ver detrás del manto que cubre a la Institucionalidad, al establishment, a la figura tanto real como ficticia del Estado Social Constitucional de Derecho, y de todos los demás tipos de Estados.

Se nos ha enseñado que los particulares, las personas del común, tú y yo, podemos hacer todo lo que queramos, siempre que ese todo no esté prohibido y no interfiera en las órbitas personales de los demás; mientras que los funcionarios públicos, aquellos que llevan a cabo las tareas del Estado desde el Presidente de turno hasta el empleado de la empresa de aseo municipal que se dedica a barrer las calles, solo pueden hacer lo que la Constitución y la Ley así determinen, ni más ni menos. Pero es muy cierto también, que quien tiene el poder real y efectivo (En palabras de “El Fercho” Lassalle), bien sea económico, político o el más potente de todos, el poder coercitivo de la fuerza, mucho más armada y sofisticada que en tiempos pasados, es quien termina dictando las verdaderas reglas de juego más allá de lo que se encuentre plasmado en un papel con letras en él, llámese Constitución Política, llámese Ley, llámese Derecho Positivo. Brillante será el día en que estos factores reales y efectivos sean los mismos que estén consignados en el papel al que todos le confíen su vida, seguridad y libertad, solo en ese momento la ficción podrá osar llamarse realidad.

Por poco se les cae el edificio, por poco cometen el acto definitivo de su destrucción, al aceptar por su propios medios, con sentencias y declaraciones, que no se encuentran dentro de una República, ni mucho menos dentro de una Democracia, sino que se encuentran inmersos en un caldo de autoritarismo, de caos económico, de corrupción (Palabra tan popular de este lado de la línea imaginaria) y de desigualdad extrema entre los sectores de la población, crisis generalizada. Por poco le cuentan al mundo su situación real, desvaneciendo la ilusión de estabilidad, de diplomacia y protocolo internacional que les permite seguir en las mismas, pues hasta tanto Nicolás Maduro no se confiese Dictador, nada pasará para nadie, seguramente no es el único País Soberano que en la misma condición se encuentra, en estos tiempos de crisis pública generalizada.

Está de más decir que el Magistrado solo hizo mención de su visión, de la completa libertad de quienes llevan las cuerdas del poder, frente al pueblo representado, bien o mal, pero atropellado.

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